Empezaremos la boda por el principio. Al casarnos tan pronto (a las 11.30 de la mañana), tuvimos que madrugar bastante. Imaginad las ganas que tenía de casarme que no me costó nada el madrugón. Cuando me desperté y Yolanda empezó a peinarme y maquillarme, yo sólo quería irme para que llegase el momento.

El vestido de Teresa Palazuelo era tal cual lo quería y me lo había imaginado. Era muy fluido, con capas y capas de tul de seda y cómodo. Además llevaba un broche antiguo maravilloso. Fue Teresa quien me ayudó a vestirme. ¡Muchísimas gracias! El velo también era de Teresa Palazuelo y las sandalias de Jimmy Choo.
Mi madre Chati y mi hermana Leticia también iban vestidas por Teresa Palazuelo. Y además, mi ahijada Isabelita (quién llevaba las alianzas y las arras) iba feliz vestida también por Teresa Palazuelo con un traje de tul de seda como el mío.
Si tuviera que elegir un momento de toda la boda, escogería cuando ya por fin te bajas del coche y ves a tu futuro marido esperándote. La verdad es que la parte que más me gustó de todo el día fue la Ceremonia. Fue en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced. Siempre he querido casarme ahí, aparte de porque toda mi familia se ha casado ahí, porque le tengo mucho cariño a la Virgen de la Merced (Patrona de Jerez). Es morenita y siempre me recuerda a mi abuela contándonos que era porque se había caído a un pozo y la recogieron y estaba llena de polvo. Además, San Ramón Nonato era Mercedario… ¡así que Ramón también estaba encantado!

Durante la misa me sentía como si estuviésemos solos en el salón de mi casa Ramón, Kike y yo. Kike es un sacerdote jesuita asturiano que vive en Camboya, donde desempeña una enorme labor social para la población camboyana. Tuvimos la suerte de poder cuadrar la fecha con uno de sus viajes de Camboya a España. Es lo que más ilusión nos podía hacer, sobre todo a Ramón, pues estuvo un año y pico con él en Battambang trabajando con Camboyanos discapacitados.



